miércoles, 1 de abril de 2009

ESTAMBUL 24 a 29 de Marzo de 2009

PROLOGO
En apoyo de la Alianza de Civilizaciones, "La Rápida" se ha propuesto contrastar el nivel de los chiringuitos en Turquía, que por algún sitio hay que empezar, para lo cual se ha constituido un comando internacional que analice la cerveza Efes y la calidad de las tapas y aperitivos en Estambul. Asi que equipo y equipaje partimos de Barajas el 24,03,2009 y después de 4 horitas y de pagar 10 euritos por el sello de colorines que es el visado de entrada, estamos en una abultada cola soportando un tedioso control de pasaportes. Voilá.
Parece ser que en el trayecto desde el aeropuerto hasta la ciudad suele emplearse como hora y media, por los atascos, pero como es bastante tarde nosotros tardamos menos de media hora en estar a las puertas del Hotel President, con buena pinta y situado en la parte antigua de la ciudad, una acertada recomendación de nuestra cofrade Mar.
















Apenas instalados nos vamos a cenar y nos dejamos caer, casi literalmente, por la pendiente de la callejuela que nos lleva al puerto pesquero de Kumkapi. Primera curiosidad: Las bolsas de basura se reciclan, o sea que sacan la bolsa a la calle y vacían su contenido sobre el adoquinado, y la bolsa para adentro otra vez, asi que montones de residuos adornan nuestro paseo hasta una placilla donde miles de lucecillas iluminan la zona de restaurantes, a cada paso nos asaltan los camareros mostrándonos la carta del menú invitándonos a entrar en su local. Apenas quedan algunos puestos de pescado abiertos y después de un breve paseo nos dejamos convencer y entramos en una terraza acristalada junto al mar. 30 segundos y Yusuf y yo somos amigos de toda la vida, que digo amigos, uña y carne. Hemos tenido suerte y la cena resulta aceptable y agradable, buena forma de empezar el periplo.

DIA 1
Quedamos a las ocho (hora local, una mas que en España) pero yo me despierto a las 6 y me voy a dar un paseo, solo para constatar que madrugar no es lo suyo, yo esperaba ver actividad en el puerto, pero aparte de las vocingleras gaviotas y de alguno que sale a corretear, solo veo a policías y taxistas durmiendo dentro del coche con el motor en marcha y supongo que la calefacción puesta.
Las vistas desde el ultimo piso del hotel son magnificas y vamos calentando motores mientras tomamos el desayuno y por supuesto las primeras fotos. El día esta entreverado, sol y nubes, y bastante fresquito.
Las calles empiezan a tener ambiente y mientras paseamos relajadamente hacia la zona monumental, ya tenemos que decir que no a toda clase de ofrecimientos. Se nos enrolla en perfecto castellano un paisano, nos detalla una breve guía de lo que no nos podemos perder y siguiendo sus consejos vamos primero hacia la Mezquita Azul, antes de que empiece la oración.
La descripción de los monumentos está en cualquier guía, el Hipódromo con sus obeliscos (el egipcio nos hace dudar por su perfecto estado después de 3500 años), La Mezquita del Sultán Ahmet ó Mezquita Azul ¿porqué las catedrales cristianas son tan oscuras y las mezquitas musulmanas son todo luz y color?, Santa Sofía, siempre en obras efectivamente. Escondida en el subsuelo otra verdadera catedral, las Cisternas, sorprendente.
Hora de comer, cerca hay zona de restaurantes y nuevamente nos asaltan con ofertas, pero llevamos una recomendación y a ella nos dirigimos, el colega nos ve llegar de lejos y observa con sonrisa disciplente como regateamos a todo el que nos sale al paso con la seguridad de que vamos directo a sus brazos, nos da un poco el rollo con el fútbol y la verdad es que la comida esta bastante bien, además descubrimos el Baklava, un poste típico turco a base de hojaldre, miel y pistachos que nos tendrá enganchados el resto del viaje. ¡ah! Y la cerveza Efes muy bien, y el vinito turco también da la talla.
Nos dirigimos hacia el palacio de Topkapi, pero sobre la marcha cambiamos de rumbo y enfilamos hacia el barrio portuario de Eminonü y el puente Gálata, en la entrada del Cuerno de Oro. Gente, ruido, taxis, autobuses, barcos, colorines, olores, bullicio, la zona es un caos de sensaciones. Cientos de pescadores apostados a lo largo del puente manejan sus cañas al parecer con acierto ya que casi todos tienen unos cuantos pescaditos, pezqueñines eso si, en el cubo.
Cruzar la calle es un arte que los locales dominan sobradamente, pero para nosotros es una estresante aventura buscar un hueco entre los coches que circulan rápidos e indiferentes. Una empinadísima escalera nos deja a los pies de la torre Gálata, y un ascensor nos deposita en lo alto, desde sus 60 mts hay unas buenas vistas esta parte de la ciudad, un conjunto abigarrado de
edificios coloreados sobre los que destaca la multitud de minaretes que escoltan a otras tantas mezquitas,
















La calle Istiklal es el corazón de la parte moderna, y paseamos distraídamente entre una marea de gente y escoltados por tiendas de todas las marcas conocidas en la calle Preciados. Plaza de Taksim, llueve a mares y va siendo tarde, unas buenas cervezas y una cena un tanto cutre, alguno hay que no acertó en la comida y que en la cena ha fallado del todo, o sea 0-2.
Funicular y tranvía y ya estamos en el hotel, el abuelo y la nieta se han encargado de conseguir hielo y coca-cola, hacemos el botellón en la 102, mañana será otro día.
DIA 2
¡ale hop! Puntuales al desayuno, y vamonos a Topkapi. Un extenso conjunto palaciego, harem, salones, saloncitos y pabellones, tesoros y jardines, a las guías me remito. Personalmente lo que mas me fascina son las vistas del Bósforo y el Cuerno de Oro, una imagen que supongo parecida a la de hace miles de años, con su incesante trasiego de barcos. Multitud de grupos y visitas organizadas pululan por el lugar, y algunas colegialas que con risitas y desparpajo le tiran los tejos a Esteban, le dejamos que se lo crea y le damos palmaditas de reconocimiento y envidia, hasta se nos pone colorado y con sonrisa de pillo.
En plena pasión turca y por casualidad paramos a comer en la casa de la Medusa, donde se rodaron algunas tórridas escenas de la famosa película. Comemos bien y nos reímos un montón, o sea justo a lo que íbamos. No sé si los españoles somos turistas habituales en Estambul, o que nos hacemos notar, o que compramos mucho, pero alguna explicación tiene que haber para que en el Bazar Egipcio, o de las Especias, multitud de carteles en castellano reproduzcan algunas frases conocidas, ."mas barato que Carrefou" "que pasa contigo neng" "sábado sabadete…" además casi todos los vendedores nos provocan en castellano, o en catalán, vamos que se nos ve en la cara. Como tenemos las liras calentitas hacemos las primeras compras, alguno/a incluso hasta las segundas, y hay algún escarceo en el arte/desastre de regatear.
Para rematar el día nos damos un baño turco en el hamman, una gozada. Envueltos en un pareo bajamos las escaleras hasta la entrada, una amplia sala con un alto techo en forma de cúpula. Alrededor de una gran plancha de mármol hay varias fuentes con agua fría y caliente. El aire húmedo, la pintura desconchada, el ambiente cutre, una decena de bañistas sudamos tumbados aquí y allá. Los masajistas, turcos-turcos, bigote, tripudos, cachete por aquí, meneito por acá te colocan en junto al borde del caliente mármol y te dan una buena frotada con guantes de crin, te sueltan encima una montaña de espuma y te rebozan y refriegan por delante y por detrás, después te descoyuntan con un masaje potente. Nada de fashion, nada de glamour, todo autentico, genuino, una gozada. Las chicas tienen estancias separadas, asi que lo suyo si quieren que lo cuenten ellas, aunque sabemos que se rieron un montón.










Para la cena repetimos en Kumkapi, Yusuf me ha echado mucho de menos y nos recibe con saludos efusivos. Hoy el cubata en la 104.

DIA 3
Brevemente vistamos una pequeña pero grandiosa mezquita antes de, Eminonü muelle 6, embarcarnos en un ferry rumbo a Eyüp, recorremos el Cuerno de Oro alternando las paradas en ambas orillas del brazo de agua. La ciudad se derrama sobre las colinas en apretados barrios bajo lo omnipresente silueta de los alminares (joé que bonito ma quedaó ¿que no?).
Desembarcamos y nos dirigmos hacia la mezquita de Eyüp, donde esta enterrado un colega de Mahoma y tercer lugar de culto del Islam. O por ser viernes, o porque hay una visita oficial, o por lo que sea, el caso es que en la zona hay un jaleo de mil demonios (¿hay demonios en el Islam?), largas colas para acceder al lugar, y cientos, cientos de policías tienen tomados los alrededores. En una calle un grupo de antidisturbios con uniforme de robocop acongojan solo con verlos, hasta las turca-policías tienen pinta de repartir con ganas. ¡Quítate de mi vista y tira para allá que te arreo! Me lo ha dicho en turco pero he entendido perfectamente al policía al que he ido a pregunta por el funicular que queríamos tomar, asi que subimos andando.
Otra fantástica vista nos espera en el café de Pierre Loti, en la cima de la colina sobre la que se asienta un extenso cementerio. Desde la terraza podemos relajarnos con un té y con los plateados reflejos del agua, que parece que por esta parte del mundo también sale el sol. Una larga caminata, esta ciudad es inacabable, y con ayuda de un amable chaval llegamos a San Salvador en Chora. Pequeña y coqueta iglesia que conserva una buena colección de frescos y mosaicos bizantinos.
La auténtica aventura del día : cogemos 3 taxis, una experiencia demencial, un trafico imposible, todo atascado pero nadie se está quieto, todos los coches buscan un hueco por donde meter el morro, se saltan las medianas, los semáforos y lo que haga falta, lo bueno es que todos parecen tomárselo con filosofía, apenas hay pitidos ni cabreos aparentes, me la haces, te la devuelvo si puedo y si no chuleo a otro, y todos tan amigos.
Junto a Cemberlitas hay un verdadero ejercito de policía, acaba de pasar una mani y vemos a alguno que le han sobado el morro, nosotros comemos y entramos en el Gran Bazar. Una autentica decepción, un mercadillo de baratillo con pocas cosas que llamen la atención, aunque de todas formas hacemos algunas compras. Tras varias vueltas todo parece lo mismo y además están cerrando…hasta tiene horario. Tocamos a retirada.















DIA 4
Here comes the sun, por fin amanece con el cielo despejado, fenómeno, porque el plan del día es hacer un recorrido marinero por el Bósforo. Antes intentamos visitar la Mezquita de Suleymaniye pero está de obras y apenas se puede acceder al corredor de entrada, una pena porque parece bastante impresionante.
El barco ha zarpado y empieza a alejarse mientras nos intentan vender el paseo, no problem, le avisan y vuelve a acercarse al muelle para que subamos Está a tope y nos acoplamos como podemos, el día engaña y la verdad es que hace un fresquito desagradable. El barco remonta el estrecho acercándose a la orilla europea para después volver junto a la orilla asiática. Hoteles de lujo, discotecas, restaurantes, mezquitas, palacios, los puentes intercontinentales y casas residenciales de madera, que están siendo reformadas o construidas a la forma tradicional, multitud de pescadores y el abundante trafico marítimo amenizan la excursión durante las cerca de dos horas que dura el trayecto.
Ya de vuelta, y después de degustar en plena calle un plato típico de hojaldre con queso, visitamos la mezquita Yeni. Es la hora de los rezos y hay bastantes orantes postrándose sobre las alfombras, nosotros como somos infieles nos vamos de compras. Cargamos de recuerdos, regalitos y encargos y otra vez al puerto, tenemos que hacer una visita a la parte asiática, a degustar la que dicen es una de la mejores puestas de sol, asi que vemos anochecer junto a la torre de Leandro.















Estamos en la recta final, y ya de vuelta a la orilla europea nos acercamos hasta el barrio Ortakoy, junto al iluminado puente intercontinental, y nos metemos en un bareto a comernos unas enormes patatas asadas rellenas típicas de la zona, entre risas y cervezas.
Mañana madrugón y de vuelta, yo creo que Estambul se merece un notable.